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La cirugía para la obesidad podría reducir el riesgo de ataque cardiaco en los diabéticos

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MARTES, 16 de octubre de 2018 (HealthDay News) -- La cirugía para la obesidad podría ayudar a prevenir los ataques cardiacos y los accidentes cerebrovasculares (ACV) en las personas que tienen un sobrepeso grave y diabetes, sugiere un nuevo estudio a gran escala.

Ya se sabe que la cirugía para la obesidad puede ayudar a las personas a bajar de peso y a controlar mejor afecciones de la salud como la diabetes y la hipertensión.

Pero no ha estado claro si eso se traduce en menos ataques cardiacos y ACV en el futuro.

Los investigadores dijeron que los nuevos hallazgos sugieren que la respuesta es que "sí".

El equipo del estudio encontró que los pacientes gravemente obesos que se sometieron a la cirugía tenían un 40 por ciento menos de probabilidades de sufrir un ataque cardiaco o ACV a lo largo de cinco años, en comparación con los que recibían la atención estándar para la diabetes.

Los que se sometieron a la cirugía también tenían dos tercios menos de probabilidades de fallecer durante el periodo del estudio, según el informe, publicado el 16 de octubre en la revista Journal of the American Medical Association.

"Si tuviéramos una pastilla que pudiera hacer eso, todos la recetaríamos", aseguró el coautor del estudio, el Dr. David Arterburn.

Para la mayoría de las personas, los medicamentos, la dieta y el ejercicio son las piedras angulares de la gestión de la diabetes tipo 2. Pero para las personas con una obesidad grave, eso quizá no sea suficiente, señaló Arterburn, investigador sénior en el Instituto de Investigación sobre la Salud de Washington de Kaiser Permanente, en Seattle.

Dijo que espera que los nuevos hallazgos motiven a más médicos y pacientes a hablar sobre la cirugía como una opción.

Dicho esto, el estudio no fue un ensayo clínico que evaluara directamente la cirugía para la obesidad en comparación con la atención estándar para la diabetes. Fue un estudio "observacional" en que los investigadores compararon los expedientes médicos de personas que se sometieron a la cirugía para la obesidad, y de pacientes similares que se atuvieron a la atención estándar.

Esos tipos de estudios no prueban causalidad, explicó Arterburn.

Aun así, los nuevos hallazgos ofrecen "las mejores evidencias disponibles" de que la cirugía para la obesidad puede en última instancia prevenir los ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares, afirmó.

Según los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EE. UU., la cirugía para la obesidad puede ser una opción para las personas con un índice de masa corporal (IMC) de 40 o más, lo que equivale a más o menos 100 libras (45 kilos) o más de sobrepeso.

Las personas con una obesidad menos grave (un IMC de al menos 35) podrían ser candidatas si sufren de afecciones como la diabetes o la apnea del sueño.

El tratamiento tiene desventajas. En promedio, la cirugía cuesta entre 15,000 y 25,000 dólares, dependiendo del tipo de procedimiento, apuntan los NIH. Hay riesgos quirúrgicos, incluyendo sangrado e infección. Y a más largo plazo, los efectos secundarios incluyen deficiencias nutricionales, hernias y úlceras.

"Es un tratamiento invasivo", dijo Arterburn. "Hay riesgos, y requiere unos cambios permanentes en el estilo de vida".

Pero, añadió, hay que sopesar esos aspectos con los beneficios potenciales.

Para estudiar las perspectivas a un mayor plazo, el equipo de Arterburn examinó los expedientes de unos 5,300 pacientes con diabetes tipo 2 que se sometieron a una cirugía para la obesidad. Los compararon con pacientes similares que utilizaron fármacos orales, y a veces insulina, para gestionar la diabetes.

A lo largo de cinco años, poco más de un 4 por ciento de los del grupo de los medicamentos habían sufrido un ataque cardiaco o ACV. Esa tasa fue de la mitad, de alrededor de un 2 por ciento, en el grupo de la cirugía.

Los investigadores sopesaron otros factores, como la edad y la raza del paciente, y si tenía hipertensión sin controlar. Y la cirugía para la obesidad se siguió vinculando con un riesgo un 40 por ciento más bajo de complicaciones cardiovasculares.

Los pacientes que se sometieron a la cirugía también fueron menos propensos a fallecer durante el periodo del estudio. Tras cinco años, poco más de un 1 por ciento habían fallecido, frente a un 4.5 por ciento en el grupo de comparación, mostraron los hallazgos.

El Dr. Sayeed Ikramuddin es catedrático de cirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota, en Minneapolis.

Comentó que la cirugía puede brindar beneficios a la "persona adecuada", es decir, no es para todo el que sufra de obesidad grave.

Por ejemplo, algunas personas podrían tener afecciones de la salud que dificulten someterse a una cirugía, explicó Ikramuddin, coautor de un editorial publicado junto con el estudio.

Apuntó a una visión más amplia: la pérdida de peso es esencial para las personas con una obesidad grave.

"Solo controlar el azúcar en la sangre quizá no lo lleve a donde debe estar", advirtió Ikramuddin. "Una pérdida de peso significativa tiene beneficios, de cualquier forma que se logre".

Sugirió que las personas hablen con el médico sobre todas sus opciones para eliminar peso, entre ellas los medicamentos para perder peso, en conjunto con los cambios en el estilo de vida.

"La cirugía es una opción a lo largo del espectro", añadió Ikramuddin.

Más información

El Instituto Nacional sobre la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de EE. UU. ofrece más información sobre la cirugía para la obesidad.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

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FUENTES: David Arterburn, M.D., M.P.H., senior investigator, Kaiser Permanente Washington Health Research Institute, Seattle; Sayeed Ikramuddin, M.D., M.H.A., chair, department of surgery, University of Minnesota Medical School, Minneapolis; Oct. 16, 2018, Journal of the American Medical Association
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