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Más opciones para las mujeres que buscan contracepción de emergencia

Pequeñas dosis de droga abortiva funciona también como métodos estándares

Viernes, 6 diciembre (HealthDayNews) -- Las mujeres pueden tener más opciones cuando se trata de contracepción de emergencia. Una es simplemente un método más simple de tomar un medicamento ya utilizado en los Estados Unidos, mientras otra es una dosis mucho menor del medicamento llamado RU486, comúnmente utilizado para abortar embarazos. En un nuevo estudio, investigadores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) compararon la seguridad y eficacia de levonorgestrel tomado en dos dosis (ya utilizado y llamado típicamente Plan B) con la misma droga tomada en una dosis sencilla de doble fuerza y con una dosis de 10 miligramos de mifepristona.

Los investigadores, conducidos por la doctora Helena von Hertzen del departamento de salud reproductiva e investigación de la OMS, encontraron tres diferentes combinaciones de drogas a ser igualmente eficaces y resulta en pocos efectos secundarios adversos para las mujeres que las toman en 72 horas de sexo sin protección.

En el estudio, que aparece en la edición de The Lancet existe un promedio de 1.6 por ciento de índice de embarazo entre todos los grupos. (Esto varia de acuerdo con el tiempo del mes en que la mujer tuvo la relación sexual y cuando buscó contracepción de emergencia, indicó von Hertzen. La contracepción de emergencia es generalmente considerada 80 por ciento eficaz en prevenir el embarazo).

Los investigadores condujeron un estudio al azar a 4,071 mujeres quienes buscaron contracepción de emergencia (EC, por sus siglas en inglés) en 15 clínicas de planificación familiar en 10 países. Las mujeres recibieron una dosis sencilla de 10 miligramos de mifepristona, una dosis sencilla de 1.5 miligramos de levonorgestrel o dos dosis de 0.75 miligramos de levonorgestrel, suministrado con 12 horas de diferencia. "Algunas personas pueden haber anticipado que la mifepristona sería en alguna medida más eficaz que los dos regímenes de levonorgestrel", pero éste no resultó ser el caso, informó von Hertzen. Otras pueden haber esperado ver diferencias en efectos secundarios, tal como nausea o sensibilidad en los senos, pero las drogas fueron bastante similares en los perfiles de los efectos secundarios, añadió.

Hubo unas cuantas diferencias en las drogas. La mayoría de las mujeres menstruaron a dos días de la fecha esperada, aunque las mujeres quienes recibieron mifepristona tendían a menstruar más tarde que las mujeres quienes recibieron levonorgestrel. Puede que esto no suene como un asunto muy serio, pero para algunas mujeres puede serlo, manifestó von Hertzen. "Si las menstruaciones se retrasan, aunque la razón sea ovulación retrasada, crea preocupación en las mujeres. La menstruación temprana también hace posible comenzar con mayor anterioridad la contracepción eficaz".

Quienes recibieron mifepristona tuvieron menos sangrado debido a la medicación en los primeros siete días luego del tratamiento (31 por ciento en el grupo de levonorgestrel versus 19 por ciento del grupo de miferpristona). Esto también puede incomodar a algunas mujeres, comentó el doctor Paul Blumenthal, un consejero de la Federación de Paternidad Planificada de América y un profesor de ginecología y obstetricia en la Universidad de Johns Hopkins. "Sangrar en una momento inesperado es preocupante", indicó. Sostuvo que este estudio porta buenas noticias, porque mientras mayores opciones tenga una mujer, mejor es para ella. A algunas mujeres no les preocupa si su periodo se retrasa y otras estarán muy molestas, así como algunas mujeres estarán más preocupadas a causa del sangrado inesperado. "Esta es la razón por la cual tenemos que tener estas opciones", dijo. "En realidad las mujeres deben seguir el proceso con el cual se sientan más cómodas". Las mujeres en los Estados Unidos tienen tres opciones en estos momentos cuando se trata de contracepción de emergencia: Preven (una combinación de 0.25 de levonorgestrel y 0.05 miligramos de Ethinil Estradiol), el Plan B o el dispositivo intrauterino (DIU) insertado luego de sexo sin protección, indicó Blumenthal.

Este estudio sugiere que se puede ofrecer ahora a las mujeres una alternativa al Plan B, añadió. "Se podría, basados en la evidencia, aconsejar a las pacientes tomar dos píldoras de levonorgestrel de una vez". Esto podría significar que más mujeres estén protegidas en cuanto a embarazos no deseados, explicó. "Cada vez que se le dice a un paciente que tiene que hacer algo menos veces y que conlleva pocos efectos secundarios, el nivel de ejecución aumenta".

En cuanto a mifepristona, von Hertzen indicó que todavía no está disponible en todos lados: "La mifepristona de 10 miligramos no está registrada, y por lo tanto no está en el mercado de cualquier país". Mifepristona, también conocida como RU486, fue aprobada para propósitos abortivos en los Estados Unidos, pero la cantidad que debe tomar una mujer es 600 miligramos.

Blumenthal sugiere que si suficientes mujeres piden esta forma de contracepción de emergencia, se puede tornar disponible. Von Hertzen advierte a las mujeres que, aunque pueden haber más opciones de contracepción de emergencia disponibles, tomar medicamentos luego de tener sexo sin protección no debe tornarse una forma regular de control de natalidad. "La contracepción a largo plazo o el uso apropiado de condones es más eficaz y algunos métodos pueden prevenir hasta 100 por ciento de los embarazos", afirmó. "La contracepción de emergencia se debe evitar de sólo la emergencia, y nunca debe reemplazar otros métodos de anticonceptivos".

Qué hacer

Los interesados en saber más acerca de la contracepción de emergencia, pueden visitar la Universidad de Princeton o la Federación de Paternidad Planificada de América.

Fuentes: Helena von Hertzen, M.D., gerente, investigación, Métodos Post-ovulatorios para la Regulación de la Fertilidad, Organización Mundial de la Salud, Geneva; Paul Blumenthal, M.D., profesor asociado, obstetricia y ginecología, Escuela de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins, Baltimore, y consejero, Federación de Paternidad Planificada de América; 7 de diciembre de 2002, "The Lancet"
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