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La infección vaginal a menudo es mal diagnosticada

Estudio encuentra a las llamadas telefónicas menos precisas que las visitas al consultorio, ambas no tan certeras como pruebas de laboratorio

Jueves, 3 de enero (HealthDayNews) -- Las mujeres que buscan ayuda para infecciones vaginales no deben confiar en el diagnóstico telefónico.

Ese es el hallazgo de un nuevo estudio que comparó la precisión de los diagnósticos por teléfono con los realizados durante visitas a consultorios, y entonces midió ambas en relación con hallazgos de laboratorio.

"Lo que descubrimos es que el teléfono no se debe considerar una herramienta de diagnóstico. Hay demasiadas variables involucradas, y las mujeres quienes confían únicamente en el diagnóstico telefónico no reciben el cuidado adecuado", indicó el autor del estudio el Dr. Jandel T. Allen-Davis. Aunque el estudio demostró claramente que el diagnóstico telefónico no era ni mucho menos tan preciso como un examen en un consultorio, los expertos también advirtieron que no debemos elevar nuestro nivel de confianza sólo por haber visto un doctor.

Eso es porque el estudio también demostró que un diagnóstico realizado en el consultorio médico era a menudo incorrecto en comparación con resultados de pruebas de laboratorio y cultivos.

"Creo que lo importante aquí es que necesitamos mejores medidas de diagnóstico en los consultorios si vamos a ser exitosos en reducir el número de enfermedades vulvovaginales crónicas", manifestó Allen-Davis.

Aunque el ginecólogo Dr. Ernst Bartsich está de acuerdo en la necesidad de mejores herramientas de diagnóstico, no se apresura tanto en descartar el valor de una consulta telefónica, si es realizada por alguien quien conoce a la paciente.

"Si la persona que diagnostica al otro lado de la línea conoce a la paciente, conoce su historial médico y su cuerpo, la ha tratado anteriormente y sabe cómo ésta describe sus síntomas, entonces entiendo que un diagnóstico preciso se puede realizar por teléfono tan frecuente como se puede hacer durante un examen en el consultorio médico utilizando las herramientas disponibles al presente", planteó Bartsich, un profesor clínico asociado de obstetricia-ginecología en New York Weill Cornell Medical Center.

Se debe dar más crédito a las mujeres por conocer su cuerpo, opinó Bartsich, y por ser capaces de describir con precisión por teléfono cuando están hablando con alguien que conocen y en quien confían.

El estudio comenzó con 485 mujeres quienes llamaron a Kaiser Permanente por enfermedades vaginales. Cada llamada llegaba a una enfermera certificada, quien hacía una batería de preguntas acerca de los síntomas y el historial médico, y luego apuntaban el diagnóstico sin decir la información a las pacientes.

Se dio la oportunidad a las mujeres de ver a un doctor, una enfermera matrona o asistente médico ese mismo día. Siguiendo el examen del consultorio, se realizó otro diagnóstico y se prescribió otro tratamiento.

Además, también se realizaron pruebas de laboratorio en las mujeres exámenes microscópicos y de cultivos que se ejecutaron en alguna parte desde unos días a una semana para resultados definitivos.

Los investigadores entonces compararon los tres hallazgos. También controlaron el nivel de conocimiento de cada profesional involucrado en el diagnóstico, asegurando que las diferencias en cuanto a experiencia no pudieran empañar los hallazgos.

El resultado: Para las 253 mujeres quienes completaron el estudio, los investigadores describieron estar de acuerdo entre los diagnósticos telefónicos y los hallazgos del consultorio como "extremadamente pobres hubo un alto nivel de incongruencia", expresó Allen-Davis. Esto incluyó diagnóstico erróneo de infecciones de levadura, vaginosis bacterial e infecciones de tricomonas.

Quizás lo más importante, también hubo "pobre concordancia" entre diagnósticos de los consultorios y los hallazgos de laboratorio indicando que las conclusiones a las que se llegó luego del chequeo no siempre fueron tan precisas como las pruebas y los cultivos. La disparidad de la precisión entre los diagnósticos telefónicos y los hallazgos de laboratorio era aún mayores.

Pero lo que realmente desconcertó a los investigadores fue las estadísticas de seguimiento de dos semanas: Ochenta por ciento de las mujeres mejoraron a base de tratamientos fundamentados en los consultorios, incluso aunque las pruebas de laboratorio demostraron que los tratamientos podrían haber sido incorrectos.

Los autores del estudio acusan a esos descubrimientos de un seguimiento inadecuado.

"No fue lo suficientemente prolongado", indicó Allen-Davis. Al haber sido revisadas las mujeres en cuatro semanas y luego en seis semanas, consideró que aquellas quienes recibieron tratamiento inadecuado probablemente habrían reportado otra ronda de síntomas.

"Muchas enfermedades vulvovaginales menguan y discurren de manera natural, mejorando un poco por sí mismas y luego aflorando de nuevo si no se lleva a cabo un tratamiento apropiado", explicó Allen-Davis.

"Necesitamos medios más rápidos y más precisos de diagnosticar estos problemas para asegurar que estas enfermedades no son pasadas por alto, se dan un diagnóstico inferior o un tratamiento inferior", señaló Bartsich.

El estudio aparece en la edición de "The Journal of The American College of Obstetrics and Gynecology".

Qué hacer

Para más información sobre preocupaciones en cuanto a la salud vaginal, visita los Institutos Nacionales de Salud. También puedes visitar la Asociación Nacional de Vaginitis.

Fuentes: entrevistas con Jandel T. Allen-Davis, M.D., departamento de obstetricia y ginecología, Kaiser Permanente, Wheat Ridge, Colo.; Ernst Bartsich, M.D., profesor clínico asociado, obstetricia y ginecología, New York Weill Cornell Medical Center, ciudad de Nueva York; "The Journal of The American College of Obstetrics and Gynecology", enero 2002
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