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Perforación del pezón conduce a lactación

Mujer no embarazada comenzó a producir leche

Viernes, 15 de noviembre (HealthDayNews) -- Añade la lactación a la lista de peligros potenciales de la perforación del cuerpo.

Doctores en Boston reportan que una mujer joven comenzó a producir leche, aparentemente porque los aros en sus pezones estimularon sus senos a pensar que estaba lactando.

Esta se cree que es la primera vez que alguien ha reportado una conexión entre perforarse el cuerpo y la lactación.

"Imagino que las mujeres deben percatarse de que esto es una posibilidad", dijo el doctor Geoffrey Modest, un médico en la práctica familiar y profesor clínico en la Escuela de Medicina de Boston University. "Si comienzan a producir leche, probablemente deban ver a un doctor para que las examine".

Modest y un colega escribieron acerca del caso en una carta al editor en la edición de ayer de "The New England Journal of Medicine".

De acuerdo con su informe, una mujer de 20 años fue buscando cuidado médico tres semanas luego de haberse perforado sus pezones ya que estaba experimentando dolor y malestar. Luego regresó porque ambos senos estaban produciendo leche a pesar de que no estaba embarazada.

Las pruebas mostraron que estaba produciendo niveles muy altos de prolactina, una hormona asociada con la producción de leche, indicó Modest. Mientras que el nivel mismo no era saludable, por lo general puede indicar un tumor en el seno en una mujer que no esté embarazada, dijo.

En este caso, resultó que los aros de los pezones junto con una infección estimularon a los senos a producir leche. La mujer, quien luego se embarazó y se practicó un aborto, se recuperó luego de que los aretes fueron removidos.

La explicación de los doctores de Boston University del caso de la mujer tiene sentido, dijo el doctor Lester B. Mayers, director de medicina deportiva en Pace University en Nueva York, quien ha estudiado la perforación corporal.

"Hay un reflejo complicado que viene con amamantar y la lactación", dijo. "La lactación es estimulada por la succión, de manera que los pezones obviamente tienen receptores. Uno podría visualizar que si están en el tejido correcto en el seno, la estimulación mecánica causada por una perforación pudo activar ese reflejo".

El pasado año, en aparentemente el primer estudio de su clase, Mayers y sus colegas encuestaron a 454 estudiantes de Pace acerca de sus perforaciones corporales. Setenta por ciento de las estudiantes femeninas reportaron perforaciones en sus cuerpos, a parte de sus orejas, que incluían los pezones, el ombligo o la lengua.

De los estudiantes varones, 42 por ciento tenían perforaciones de algún tipo.

El estudio también encontró que un gran porcentaje 17 por ciento reportó infecciones como resultado de sus perforaciones. Sin embargo, los problemas médicos usualmente no fueron serios.

La limpieza es el principal problema, indicó Mayers, especialmente para perforaciones en el ombligo. "Si se tiene una herida abierta que se cura lentamente y una mancha bacteriológicamente sucia, es muy lógico que se infecte", sostuvo.

Los pezones no parecen tener un lugar especialmente en riesgo para infecciones, pero probablemente presentan más problemas que el lóbulo de la oreja, indicó Mayers.

El estudio de Pace encontró que 5 por ciento de las mujeres se hicieron perforaciones en sus pezones, en comparación con uno por ciento en los hombres. Veinte por ciento de aquellos con perforaciones en los pezones reportaron problemas médicos generalmente sangrado.

Las personas con nuevas perforaciones deben lavar el área dos o tres veces al día con jabón antibacterial, indicó Mayers. No se debe utilizar alcohol ni peróxido ya que sólo pueden irritar el área, afirmó.

Qué hacer

Para más sobre los riesgos de perforaciones corporales, visita University of Iowa Health Care.

¿Ya tienes una infección de perforación? Aprende qué hacer en este sitio de la Universidad de Wisconsin-Madison.

Fuentes: Geoffrey Modest, M.D., director médico, Upham's Corner Health Center, Dorcester, Mass., y profesor clínico, medicina, Boston University; Lester B. Mayers, M.D., director, División de Medicina Deportiva, Pace University, Pleasantville. N.Y.; 14 de noviembre de 2002, "The New England Journal of Medicine"
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